Clase abierta, 2° Jornada, sábado 2 de Junio 2017

El sol nos abrigó al comenzar la jornada mientras los más de cuarenta concurrentes entre niños y adultos realizábamos ejercicios de coordinación al ritmo de la profesora de movimiento Marcela Gómez. Los jóvenes fueron invitados a una clase de historia con la profesora Mónica Oliva y nosotros, los padres, a una clase de biología con la profesora Cristina McLeod.  Asistimos a una clase viva que primero impactó lo anímico para que luego el conocimiento pudiese asentarse en su totalidad. Vimos el desarrollo embrionario y en especial el corazón que empieza a palpitar desde el día 21….la clase nos mantuvo totalmente concentrados y boquiabiertos.

En la pausa el sol reflejaba el calor de una comunidad en busca de una educación que tenga mayor sentido para nuestros jóvenes, para sus vidas.
































Alegres terminamos la pausa para iniciar el segundo ciclo de clases.  Los jóvenes asistieron a una clase de biología con la profesora Cristina McLeod y nosotros a una clase de matemáticas con el profesor Rafael Basualto.



Rafael comenzó con una frase que decía "El señor al que sirve el oráculo de Delos, no revela ni esconde, sino que provee símbolos".
Luego nos maravillamos con un vídeo de armonía y equilibrio que parecía casi un milagro.
Después fuimos a una actividad en equipo, en donde tuvimos que unir una larga serie de dígitos que resultaron ser los primeros 5.000 dígitos del número Pi. Rafael nos pidió que nos rodeáramos de esta gran serie de dígitos impresos en papel. Todos conocíamos o habíamos oído hablar del famoso número Pi y de otros números extraños (irracionales). Rafael nos contó que existen más números extraños que "normales" (racionales).






La siguiente pregunta que nos planteó fue que ocurriría si alguno de estos 5.000 dígitos de Pi se "eliminara" ... Solo pudimos pensar en el universo y el equilibrio perfecto que existe, el equilibrio en una célula y el equilibrio en una galaxia... Con esto solo pudimos imaginarnos frente al oráculo, recibiendo un símbolo, sin poder dimensionar todo lo que nos podría revelar.



Terminamos agradeciendo la experiencia del día.



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